En la neurocirugía existe una operación llamada craneotomía con el paciente despierto, que es una intervención en el cerebro con el fin de tratar enfermedades cerebrales como convulsiones, epilepsia o tumores que estén dañando la vida diaria de la persona.


Este tipo de intervención no solo es un reto para el cirujano sino para el anestesiólogo que debe cuidar que el paciente no sienta absolutamente nada en la operación. Checa por qué:


El sitio Medline Plus detalla que la craneotomía es un procedimiento quirúrgico que permite entrar al cerebro a través del cráneo:


“Se afeita el cuero cabelludo para practicar una incisión y luego se hace una perforación a través del cráneo. Se quita un pedazo del cráneo, mientras el cerebro es operado y se vuelve a colocar antes de suturar el cuero cabelludo”.  


¿Imaginan si eso se hiciera sin anestesia? Sería un dolor insoportable que llevaría a la persona a una muerte muy dolorosa.


Por qué debe estar despierto el paciente

La razón por la cual el paciente debe estar despierto es porque se opera cerca del llamado foco epiléptico, por lo cual los cirujanos necesitan ver que al momento de operar no dañen la motricidad, la vista o el habla del paciente, con lo cual le hacen constantes preguntas para ver su estado.


Sin duda, es una de las intervenciones más delicadas, pero a la vez interesantes por su complejidad.